sábado, 28 de junio de 2008

Londres: recorrido cultural


Si hablamos de cultura en el sentido amplio, lo mejor de la cultura londinense está en sus parques, puesto que ahí se aprecia muy bien la calidad de vida de sus habitantes y su manera de ser, y capítulo aparte merece el Hyde Park, claro, del que disfrutamos bastante porque estaba a un minuto de casa y porque es tal su dimensión que está a un minuto de casi cualquier sitio donde vayas. Y buen ejemplo de esa calidad de vida se puede apreciar, también, en el acceso gratuito a los museos -los museos en UK se sufragan con la lotería y siempre tienen superavit- o lo que es lo mismo, en el acceso gratuíto al a cultura.

Si hablamos de cultura en sentido estricto, hicimos algunos descubrimientos out guia dignos de señalar. Como cuando saliendo del restaurante de cocina de Anatolia nos topamos con un Open Studio Weekend (2 Leswin Place, Stoke Newington) y visitamos los talleres de varios artistas (Elsa Godfrey, Charlotte Lindsay, Phil Root, Penny Sabudin, Tim Rushby-Smith, Eline van den Boogaard, entre otros), algunos de ellos realmente interesantes.



Hicimos parada en el British, of course, donde a parte de disfrutar de los mármoles de la planta baja y de la potente cúpula de Foster había una temporal remarcable, The American scene. Prints from Hopper to Pollock. Y visitamos el Victoria & Albert Museum y la Tate Modern de los que ya he hablado en una entrada anterior.



También nos pasamos por la Whitechapel Gallery pero con tan mala fortuna que se les acababa de ir la luz (estas cosas también les pasan...) y no era visitable, así que con las mismas nos dirijimos a Spitafields y aledaños y nos divertimos en la zona -otra- de moderneo, con mercadillos de segunda -en los dos sentidos de la palabra: mano y calidad-), bares y bares y restaurantes hindúes.



Capítulo aparte mereció la visita a la Natitonal Portrait Gallery . Escogimos ver The BP Portait Award 2008 porque con A. nos racionamos bastante nuestras ávidas dosis de ver y ver y ver, y simplemente me encantó. Es de la única expo que compramos el catálogo. Me encanta ese museo porque, pudiendo ser un espacio de segunda visitado por miles de personas que aumentarían sus estadísticas de público, esos números que interesan tantísimo a los gestores culturales, ha optado por una estrategia de calidad sobre cantidad y de experimentación sobre tradición que ya podrían copiar muchos de los museos españoles, y les ha dado los mismos resultados de afluencia. Me lo pasé en grande recorriendo sus salas y salitas y me sorprendieron algunas de las técnicas con las que trabajaron en los retratos algunos de los artistas.



Y cerquita de casa, en Notting Hill, había una galería de dos plantas dedicada al arte emergente con precios que oscilaban de las 700 a las 7000 libras, alguna de cuyas propuestas era bastante divertida, pero no recuerdo su nombre. De ahí es la foto que abre esta entrada. ¿A que se parece muchíiiisimo y sorprendentemente a la imagen del Sónar de este año? Ay ay ay...




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