lunes, 30 de junio de 2008

Planeta Bebé


Es una pena que estemos tan atrasados en cuanto a cachivaches y moda para bebés. Sudas tinta para intentar vestirlo de manera que no parezca un bacalaero o un borjamari. No hay punto medio. Las niñas lo tienen mucho más fácil, tan fácil que a menudo suelo comprarle a A. cosas de niña que no entiendo porqué son sólo de niña. Éso me pasa mucho con Women's secret, donde no hay sección niño pero casi todo lo que venden se lo puedes poner, falditas y vestiditos a parte, claro- y le queda la mar de gracioso: camisetas, pantaloncitos, jerseys, sudaderas, etc. Otro oasis de moda infantil en el que bucear es limobebe. Aunque me han salido rana un par de cosas -unos pantaloncitos cogieron bolas al primer lavado y una camiseta se rompió a la semana- su diseño es tan preciosístico que no puedes por menos que dejarte vencer por sus colores y sus estampados. Lo último que he comprado han sido unas Croc's negras deliciosas talla 21 con las que A. está divertidísimo. Además son tan livianas, hergonómicas y transpirables que sus 33€ me parecieron incluso baratos si los comparo con los precios de calzado de bebé al uso. Un tercer lugar donde a veces tienen ropita chuli es Zara Home Kids, pero ojo, no confundir con zara-niños porque allí hay lo que hay. Si continuamos con zara y si hay suerte, a veces hago hallazgos comprables en Kiddys Class y en el socorrido H&M para fondo de armario. Otra marca muy divertida es Du pareil au meme . Fuera de ahí no-hay-nada-más, a no ser que le compre directamente aute coutoure.

En cuanto a cachivaches, desde cochecitos a toys y pasando por decoración, las opciones son todavía más reducidas. Cuando veo esos carritos que llevan las familias norteuropeas, reducidísimos, con un diseño genial e hipercómodos, me muero de envidia y sueño con vivir en Holanda o en los paises nórdicos donde, sin duda, están a años luz de aquí en cuanto a planeta bebé. Aún así, aquí hay pequeños oasis, producto de la importación, claro, que son geniales: como la trona Sack'n Seat que me regaló Mayte (gracias Maytechu, qué buena idea tuviste), que más que portátil es volátil, porque es de tela y cabe en el puño de una mano; la mayoría de productos de Baby-Bjorn (yo tengo la mochila-bolsa compacta, de la que os hablé anteriormente y la hamaquita autopropulsora, que es un lujazo por bonita y por funcional); y la bici likeabike alemana , que es capaz de sobrevivir a un batallón de diez hermanos impoluta. Se la regalaron los tetes MGM&Javivi a A. por su cumple-Año (graaaaaacias, tetes!). También me gustan bastante los toys de Ikea, son pedagógicos y nada sexistas.

Tus propios monstruos de trapo


Qué grandes son los de FAO Schwarz. Se les ha ocurrido la mejor idea que he visto en mucho tiempo: producir el muñeco de nuestros sueños, o ese que dibujamos aburridos en el trabajo. La cosa es muy sencilla, les envías tu monigote o el que dibuje tu hij@ o sobrino y ellos te lo convierten en un muñeco de trapo. “Si puedes dibujarlo, nosotros podemos construirlo”, lo dicho, qué grande.


Protestas de verano: menos es más



Recuerdo que la casa de mi infancia era grande, con varias plantas y varios patios, buhardilla, garaje para diez coches y un pasillo larguísimo con el que todavía hoy tengo pesadillas (volveré a este tema de las pesadillas recurrentes en otra entrada, porque da de sí). Aún así la recuerdo acogedora y cómplice de una infancia feliz y aventurera. Hoy éso es ciencia ficción, vivimos en apartamentos con suerte no compartidos, carísimos y diminutos. Tengo la sensación de que nos han engañado, y aún así siempre hay gente que saca lo positivo de todas las situaciones. Aykut Erol es uno de esos raros especímenes, el responsable de que por fin podamos aprovechar al máximo el espacio de nuestra habitación-apartamento sin sacrificar en lo más mínimo el diseño, de hecho, es lo más de lo más, siendo lo mínimo. Su propuesta, que lleva el nombre de Line (sencillo como el invento en sí), consiste en una base de metal que podemos adaptar según nuestras necesidades. Así que podemos tener, todo incluido, una lámpara, un perchero, una silla, estantería, base de televisión u ordenador, marco, y así hasta donde nos de la imaginación. ¿A que mola?

sábado, 28 de junio de 2008

Londres: recorrido cultural


Si hablamos de cultura en el sentido amplio, lo mejor de la cultura londinense está en sus parques, puesto que ahí se aprecia muy bien la calidad de vida de sus habitantes y su manera de ser, y capítulo aparte merece el Hyde Park, claro, del que disfrutamos bastante porque estaba a un minuto de casa y porque es tal su dimensión que está a un minuto de casi cualquier sitio donde vayas. Y buen ejemplo de esa calidad de vida se puede apreciar, también, en el acceso gratuito a los museos -los museos en UK se sufragan con la lotería y siempre tienen superavit- o lo que es lo mismo, en el acceso gratuíto al a cultura.

Si hablamos de cultura en sentido estricto, hicimos algunos descubrimientos out guia dignos de señalar. Como cuando saliendo del restaurante de cocina de Anatolia nos topamos con un Open Studio Weekend (2 Leswin Place, Stoke Newington) y visitamos los talleres de varios artistas (Elsa Godfrey, Charlotte Lindsay, Phil Root, Penny Sabudin, Tim Rushby-Smith, Eline van den Boogaard, entre otros), algunos de ellos realmente interesantes.



Hicimos parada en el British, of course, donde a parte de disfrutar de los mármoles de la planta baja y de la potente cúpula de Foster había una temporal remarcable, The American scene. Prints from Hopper to Pollock. Y visitamos el Victoria & Albert Museum y la Tate Modern de los que ya he hablado en una entrada anterior.



También nos pasamos por la Whitechapel Gallery pero con tan mala fortuna que se les acababa de ir la luz (estas cosas también les pasan...) y no era visitable, así que con las mismas nos dirijimos a Spitafields y aledaños y nos divertimos en la zona -otra- de moderneo, con mercadillos de segunda -en los dos sentidos de la palabra: mano y calidad-), bares y bares y restaurantes hindúes.



Capítulo aparte mereció la visita a la Natitonal Portrait Gallery . Escogimos ver The BP Portait Award 2008 porque con A. nos racionamos bastante nuestras ávidas dosis de ver y ver y ver, y simplemente me encantó. Es de la única expo que compramos el catálogo. Me encanta ese museo porque, pudiendo ser un espacio de segunda visitado por miles de personas que aumentarían sus estadísticas de público, esos números que interesan tantísimo a los gestores culturales, ha optado por una estrategia de calidad sobre cantidad y de experimentación sobre tradición que ya podrían copiar muchos de los museos españoles, y les ha dado los mismos resultados de afluencia. Me lo pasé en grande recorriendo sus salas y salitas y me sorprendieron algunas de las técnicas con las que trabajaron en los retratos algunos de los artistas.



Y cerquita de casa, en Notting Hill, había una galería de dos plantas dedicada al arte emergente con precios que oscilaban de las 700 a las 7000 libras, alguna de cuyas propuestas era bastante divertida, pero no recuerdo su nombre. De ahí es la foto que abre esta entrada. ¿A que se parece muchíiiisimo y sorprendentemente a la imagen del Sónar de este año? Ay ay ay...




viernes, 27 de junio de 2008

Londres: The Food


De entrada, empecemos por desterrar viejos tópicos: comimos delicioso. En cuanto llegamos al apartamento, en Queensway -encantador, limpio y lo más plus: ¡con suelo de parket y no de moqueta!- fuimos a Whiteley's, unos almacenes próximos donde Muji tiene curiosamente un outlet. A parte del omnipresente Mark&Spencer food había un supermercado deli, Inc.Food, que ocupaba la zona central de la primera planta. Compramos hortalizas, lichis y melón, pescado, carne y yogures griegos, porque tienen que ser griegos, para A. -me deja perpleja cómo a un bebé de seis meses, que es la edad que tenía cuando empezó a tomarlos, le puede gustar tantísimo un yogur griego y ¡sin azúcar! Y para nosotros: pan, mantequilla, confitura de gengibre -ummm-, leche, café y algo de jamón, para los desayunos. Hummus, crakers y quesos - stilton incluído- deliciosos, vinos blanco y tinto, salmón y pasta, para las cenas.

Una vez proveídos para nuestros ágapes domésticos, el periplo gastronómico por Londres ha sido espléndido, fruto del acierto en todas y cada una de las decisiones de MGM&Javivi. ¡Dieron en la diana un 100% de las veces!

En una anterior entrada ya he hablado del Eagle Gastropub, en Farringdon Road, tan repetible como todos a los que fuimos después: un chino delicioso, de ésos donde ves cómo el cocinero trabaja en el escaparate en una micrococinita llena de patos laqueados -que luego comprobaríamos que eran deliciosos-. Está en Queensway, casi enfrente del Royal China, que dicen que es el mejor de Londres, pero cuando pasamos estaba vacío y era bastante lúgubre, y optamos por éste que estaba llenísimo de chin@s que digo yo que saben más sobre la calidad de su comida; también fuimos a Testi, un turco con especialidad en comida de Anatolia relativamente cercano a Shoreditch (38 Stoke Newington High Street), en el que no nos pudimos acabar los platos, exquisitos, por otra parte-; y a un par de pubs, uno de ellos el Market Porter, en Park Street justo delante del Mercado de Borough, donde pedí un cordero para chuparse los dedos y un mash potato sabrosísimo. Esa zona, tan cercana a la Tate, me encantó y le compré a A. su primera camiseta Paul Smith en una tiendecita adorable de cachivaches y alguna ropa casual escogida, con fachada verde london y en la misma calle Park Street.
El Mercado de comida de Borough es sin duda, el mejor mercado de comida de Londres. Congrega a los apóstoles de la alimentación orgánica y a los gourmets más exigentes -ahí, dicen, compra el cocinero inglés más famoso, Jamie Oliver-. A cubierto, aprovechando la estructura metálica del viejo mercado, el Borough se encuentra en el lado sur del puente de Londres, también llamado Southwark, y abre los viernes -de mediodía a 18.00- y los sábados -de las 9.00 a las 16.00-. La calidad de los productos salta a la vista en cada puesto, donde domina siempre la apuesta por la comida orgánica. Conviene acercarse ahí pasado el mediodía, pues el ajetreo es constante, y la mezcla de olores y sabores nos hace la boca agua. Los oficinistas de la zona esperan pacientemente para conseguir una sidra natural o un sándwich, pongamos, de pavo con mermelada de arándanos. A su alrededor proliferan las tiendas del mismo tipo, abiertas toda la semana.
Mención aparte merece Seiryokasen, de donde procede la foto de la entrada, la más exquisita y deliciosa pastelería japonesa con la que mis sentidos se hayan solazado jamás. La favorita de MGM&Javivi y un tesorito escondido, a pesar de que está en pleno centro, no sé si muy conocido. Un dulce jardín japonés en medio de Oxford street.





jueves, 26 de junio de 2008

Londres: la Tate


Teníamos muchas ganas de ver los megagraffitis de la fachada y la verdad es que son impactantes por lo grandes pero, aish, algunos son bastante softs. Street Art at Tate Modern es una buena iniciativa, pero no sé a qué tanto revuelo porque el graffiti hace bastante más de treinta años que está en la calle, e incluso Picasso, antes que Baskiat ya utilizó recursos de arte callejero, y sólo ahora parece que es cool para el stablishement artístico, dichosas tendencias... En cualquier caso, ole por la Tate pero con algunos peros a parte de haber tardado demasiado: de entrada hecho de menos que no le hayan propuesto fachada a ninguna grafitera. Sí que hay alguna participando en el proyecto pero en paredes menores dispersas por el barrio. Y también hecho de menos algo más de riesgo en las propuestas, me decepcionaron un poco, aunque me gustaron bastante las propuestas de Os Gemeos y la del español Sixeart, pero porqué no una poupée de Miss Van? También me hace mucha gracia que el comisario, Cedar Lewisohn, diga que los graffitis se borrarán en agosto porque "aunque el arte callejero sea una técnica pictórica que tengan que albergar los museos, su carácter es efímero". ¡Acabáramos! Menuda memez, el arte callejero es efímero porque o lo borran las brigadas municipales de limpieza o se lo come la contaminación. En fin.

El edificio es sencillamente fantástico y la sala de turbinas excepcional. Tuvimos tiempo de dar un vistazo rápido pero A. dijo basta en la planta 4: tenia hambre. Y gracias a su apetito canino tuvimos la oportunidad de subir al restaurante, donde hay un magnífico mirador con sillas-sillones de Eames para solazarse mejor y aprovechamos para darle a A. su deseada papilla de verduras con pescado y su frutita. De hecho, si de algo me siento orgullosa es de que todavía no le hemos dado ni un potito precocinado y éso es un mérito en los tiempos que corren... Le compré unos cuentos muy divertidos en la librería y salimos camino del Mercado de Borough.

Londres: Hampstead


Si viviera en Londres, me gustaria vivir allí, claro que tampoco le haría asquitos a Belgravia, Myfair o Chelsea, pero Hampstead ocupa el número uno del ranquing. No necesariamente en una de sus grandes casonas de ladrillo visto, me conformaría con un loft de techos de seis metros con vistas al lago. Es como una aldea urbana, entrañable y verdísimo, con casitas adorables y niñeras tirando de carritos. El parque fue un hallazgo maravilloso, aunque no subimos a su colina, desde donde dicen que hay unas vistas extraordinarias de Londres. Por lo visto allí vivieron Agatha Christie, Ian Fleming, John Keats y Sigmud Freud, además de todo un enjambre de intelectuales de izquierdas. Dice la guía que ha sobrevivido a la especulación por su difícil acceso al estar encima de una colina, pero ese punto se podría debatir, porque habrá sobrevivido a la especulación pero igualmente es uno de los barrios más caros de Londres y hay más millonarios por kilómetro cuadrado que en cualquier otra parte de Gran Bretaña. El origen del barrio es muy curioso, por lo visto un médico progresista del XVIII declaró que las aguas de la fuente de Hampstead tenían propiedades curativas, y se empezó a construir el barrio.

Hicimos un alto en la hierba delante de uno de los lagos de Hampstead Head y A. hizo migas con todos los perros que había por allí y se enfadó cuando decidimos proseguir el camino. Aún hoy recuerdo la impotencia y la rabia que sentía cuando mis padres decidían hacer lo mismo justo en el momento y en el lugar en los que yo me lo estaba pasando bomba, así que le entiendo perfectamente, pero c'est la vie. La naturaleza le carga las pilas. Adora tocar agua, verde y chuchos.

miércoles, 25 de junio de 2008

Londres: Mr. Átomos para y desaloja el metro antes de llegar al Eagle Gastropub


Nos dirigíamos al gastropub favorito de MGM&Javivi. La mañana había sido entretenida. Atravesamos Hyde Park en dirección a Belgravia. Parada en la Serpentine Gallery que -cómo no- estaba cerrada por cambio de exposición. En el Victoria&Albert vimos una expo aceptable comisariada por Lady Foster -la-antes-llamada-Dra.-Helena-Ochoa-hablemos-de-sexo, sobre libros de artista. De allí hacia Harrod's, donde hicimos un breve alto para admirar su sección de comida y a tomar el metro para ir al Eagle Gastropub. Cielossssanto, quién nos hubiera dicho entonces que la llegada hasta el pub sería tan surrealista. Mr. Átomos paró y desalojó él solito el metro. Pocas personas pueden decir que hayan hecho tamaña gesta. Y cuando digo que paró el metro de Londres quiero decir l-i-t-e-r-a-l-m-e-n-t-e. Se le quedó la mochila de A. (donde llevamos su comida, pañales, mudas, biberones y artefactos de bebé varios) fuera del vagón. El metro corrió unos kilómetros hasta que supongo que el sistema central detectó que una puerta no estaba cerrada -si hubiera sido una parte de su cuerpo estaríamos haciendo un funeral por ella- y se paró. Un rato más tarde llegaron los maquinistas, un par de hombretones parapechados en uniformes imponentes y cargados de herramientas futuristas que tardaron cierto tiempo porque la mala suerte quiso que encima estuviéramos en el último vagón. Calibraron la situación y después de mascullar un "incredible" pusieron un pie en la puerta semicerrada y tiraron de la mochila con todas sus fuerzas, sin usar, por supuesto, aquellas herramientas que parecían tan útiles, por sofisticadas, hasta que la metieron en el vagón. Nunca agradeceré lo suficiente a los amigos de Mr. Átomos que nos regalaran una babybjorn calidad nórdica, porque si no, también estariamos asistiendo a su funeral. Milagrosamente la mochila sólo se rompió un poquito del asa y nos ha acompañado orgullosa ella y agradecidos nosotros, todo el viaje. Una vez la mochila a salvo y los maquinistas en sus puestos, y a salvo también Mr. Átomos de lo que a todas luces hubiera sido un linchamiento en toda regla en España por parte de los usuarios del metro, el destino quiso que ahí no se acabara la odisea y que la megafonía informara que debido al percance mochilero el sistema eléctrico del tren se hubiera vuelto loco y el pasaje enterito tuviera que desalojarlo. Así que ya nos ves, a MGM y a mí con A. en los brazos haciendo como que no conocíamos a Mr. Átomos y a Javivi, que iban juntos pero relativamente lejos de nosotros, bajando dignísimos del vagón a la espera de que pasara otro, junto con los cientos de usuarios afectados. Así las cosas es comprensible que llegáramos a The Eagle Gastropub bastante afectados. Suerte que el lugar era de un buen rollo contagioso y ayudó a que nos fuéramos relajando poquito a poco, como en la canción de Facto de la Fe. Quiero desde aquí, pese a todo, romper una lanza en favor de mi adorado Mr. Átomos, ya que tiene unos dones para mí imprescindibles y para los que la naturaleza me ha pasado cruelmente de largo, verbigracia: es el mejor organizador de maletas del mundo y hace unas comiditas para chuparse los dedos demostrando una imaginación y un ingenio en la mezcla de sabores propias de un chef en el mejor restaurante de Tokio (ja!).

A lo que íbamos: comimos en The Eagle Gastropub (159 Farringdon Road, EC1R 3AL). Es un lugar encantador en una zona hasta ahora industrial lleno de periodistas del cercano The Guardian. Lo lleva gente joven y, exceptuando las judías, que estaban a todas luces poco hechas, la comida es deliciosa. Cuando pedimos los cafés nos trajeron una cafetera -como las que han usado toda la vida nuestros padres, para entendernos- y nos servimos hasta que se acabó. Pequeños detalles que hacen que la vida sea deliciosa. Entre la bondad del lugar, las cervecitas dobles -ellos, yo agüita buena y cuatro sorbos a las de los demás que ya me hacen el efecto- y el tabaco de liar que se les sube a la cabeza -porque yo tampoco fumo y mis capañas anti tabaco no dan resultados duraderos-, salimos de allí la mar de risueños y en paz con la vida.

Un jardin après la mousson


Ya estamos de vuelta de Londres. Ooooooh. Nuestras expectativas se han visto ampliamente cumplidas. Bueno, en realidad superadísimas. La pregunta es: qué tiene que ver el título de la entrada con el viaje? Pues mucho y por partida doble. Es el nombre de una colonia de Hermès que ví en Harrod's -cómo no- y me encantó. Y además describe los mejores momentos de estos días, en Hayde Park y Hampstead. Como ya predije en la entrada anterior, A. se lo pasó en los parques como un coolhunter de provincias en Colette. Ha sido su primera aventura más allá de los Pirineos y le han pasado muchísimas cosas por primera vez: ha cumplido sus 14 meses visitando la Tate, ha probado el hummus, la mermelada de gengibre, los crakers y los lichis. Le encantan los patos, cisnes, perros y desconocid@s en general y ha jugado con tod@s los que se dejaban -as usual- Adora el yorgur orgánico griego de Marc&Spencer. Ha subido a un avión -y vomitó de ida y vuelta- (PD: recordar no darle leche por mucho que se la beba con fruición una vez que ya estemos en el aire). Y ha visitado una ciudad que yo tardé veinte años de mi vida en pisar por primera vez. Próximamente hablaré de la comida, los barrios, y los lugares y rinconcitos imperdibles.

miércoles, 18 de junio de 2008

Londres: primer viaje en avión de Átomos jr


Mañana nos vamos a Londres una semanita aprovechando el puente de San Juan. Yúju. Qué ganitas. Con un año y un mes será el primer viaje en avión de A. Ya viajó con tres meses y en pleno agosto a Madrid y a Toledo, y entonces supimos que tenía un altísimo umbral del dolor cuando sobrellevó impertérrito los 45º centígrados de agosto mientras su padre y yo reptábamos por un asfalto casi deshescho y las venas de las manos se nos hinchaban hasta límites estratosféricos por la bajada de tensión. Es un fenómeno. Queda dicho. Y lo más bello que han visto mis ojos jamás (incluyendo las mariquitas, los campos de amapolas y el olor de la lluvia). Quizá peco de exceso de confianza, pero creo que le encantará la aventura y además vamos con los tetes, a los que adora porque son los únicos que le dan volteretas con doble tirabuzón y salto mortal, y que se conocen la City como la palma de su mano, con lo que nuestro nivel de stress es rayano al cero sin tener que ocuparnos de casi nada más que de llevarle el biberón lleno y la papilla caliente. Hemos alquilado un apartamento en Kensington y supuestamente tiene cuna y batidora, dos objetos de culto en nuestra vida actual, quien nos lo hubiera dicho hace apenas dos años...

Me gustaría ir a The White Cube, donde actualmente están los hermanitos Chapman, y también echar un vistazo a Damien Hirst en The V&A Museum. También estaría bien pasarse por la Parasol Unit, por la Whitechapel Gallery y por la Tate, claro, aunque estoy abierta a todo y actualmente los parques son nuestra prioridad 0 porque son los lugares donde más disfruta A. rebozándose en la hierba, persiguiendo perros y regalándome margaritas meticulosamente cercenadas por sus certeros y habilísimos deditos, tres actividades que podemos decir que se han convertido en sus primeros hobbies.