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lunes, 7 de junio de 2010

Fiesta made your self: comida

En verano bautizamos a Átomos Jr y a Paula, su primita, a la que adora. Él ya tenía dos años y medio y ella dos, así que disfrutaron de lo lindo de un día exclusivamente para ellos. Os quiero explicar cómo lo organizamos y para ello subiré varios posts dedicados a la comida, a las invitaciones, a lo detalles y a los estilismos de los peques.

Todo fue muy rápido, había un hueco en la iglesia de Altafulla, un precioso pueblo medieval de la costa de Tarragona con apenas un mes de antelación, así que tuvimos que correr bastante para tenerlo todo a punto el gran día.

Tanto los padres de Paula como nosotros teníamos bastante claro lo que queríamos y lo que no, así que organizarlo fue sencillo y muy divertido, aunque trabajamos a contrarreloj para que todo saliera requetebién.

De entrada reducimos invitados para que entre todos no fuéramos muchos más de 50 personas, casi todos familiares. Queríamos algo íntimo pero que estuvieran aquéllos que nos importaban. Teníamos claro que no queríamos una fiesta en un restaurante así que mi hermana y su marido se avinieron encantados a hacerla en su casa, que cuenta con un jardín muy bonito y suficientemente amplio, y una piscina que refrescaría el ambiente en pleno verano.

Decidimos que los entrantes no los haríamos nosotros, y el catering escogido fue el de Cal Blay, gente muy profesional y cálida que no descansaron hasta hacernos una propuesta que nos encajó (¡teniendo en cuenta el segundo plato que habíamos ideado!) y nos asesoraron en los detalles gastronómicos.

El menú de entrantes fue el siguiente:

* Cubitos de ensalada de habitas
* Cubitos de esqueixada de bacalao
* Cucharita de ensaladilla rusa
* Dados de salmón marinado
* Broquetas yaquitori
* Minitaten de manzana con foie
* Surtido de atillos de gamba con pesto, espinacas con pasas y piñones, y pato con alabaricoque
* Caramelitos de fuet
* Surtido de canapés de anchoas, roquefort y salmón

Y nosotros añadimos jamón ibérico, queso y unas piruletas de butifarra muy graciosas que encontramos por casualidad el día que fuimos a buscar las bebidas y la vajilla, que compramos en color beig y granate que casarían bien con los flores que escogimos. La vajilla era de porcelana rústica puesto que pensamos que siempre nos serviría para futuras celebraciones y así no generábamos tanta basura de plástico.

Bebidas:
Agua Antiol
Cocacola, limonada y bitter
Vino blanco El perro verde
Vino negro Ca n'Estruc
Cava Pere Rius
Té de menta
Licores

Los vinos eran de la Vila Viniteca del Born. Son vinos propios, y por propios me refiero a que los dueños de la Vila Viniteca son los dueños de ambas cosechas. Personalmente El perro verde lo encuentro delicioso.
Detalle del minitaten de manzana con foie y las broquetas yaquitori

Detalle del surtido de canapés de anchoas, roquefort y salmón

El segundo plato salió directamente de la barbacoa del jardín previo paso del dueño de la casa por la Carnicería Morell (en un pueblecito de Lleida llamado Montgai, entre Agramunt y Balaguer) donde crían ellos mismos a los animales, y se nota. 1 1/2 cordero, 3k de chistorra, 3kg de butifarra 12 butifarras negras y 1.5kg de tocino. ¡Ah! y 8 kg de pan ¡Gracias, Juan! Nos encantaba el contraste entre la sofisticación de los entrantes y lo rústico de la carne. Además de estar simplemente exquisita, conseguíamos ese ambiente natural y festivo pero nada engolado que estábamos buscando. El toque final lo puso mi hermana haciendo un allioli para chuparse los dedos. La carne se acompañó con champiñones y un smashing potatoes.

El postre también lo realizamos nosotros: helados de coco y helados de mango de la Gelatteria Italiana con trocitos de piña natural y macarons de pistacho, frambuesa y trufa.

Y por fin: El Pastel, realizado por L'Obrador, una pastelería artesanal de El Vendrell. Era tipo sacher, de biscuit tierno con confitura de frambuesa y baño negro de cacao con frutas silvestres.

El magnífico pastel sacher de L'Obrador del Vendrell

Una buena idea, nos sirvieron un pastel precioso y exquisito, de unas dimensiones
discretas y entero para que l@s niñ@s hicieran los honores, y paralelamente
dispusimos de los trocitos de un pastel idéntico perfectamente cortados para que l@s
invitad@s no tuvieran que esperar

Los vasitos de té con menta que degustamos con las pastas árabes

Huelga decir que la fiesta se prolongó hasta bien entrada la madrugada y l@s niñ@s disfrutaron de lo lindo. Pero ésto no hubiera salido tan bien sin la ayuda de Hossein, Ali, Omar, Joana y Sandra orquestados por el gran maestro de ceremonias (y papá de Paula) Jean.

Caffe dell'arte

¿Quién no ha jugado alguna vez a encontrar formas en las nubes? Es un juego que aún hoy me encanta y que empiezo a practicar con Átomos Jr., como el de contar los números de las matrículas o no pisar las superficies metálicas del suelo por donde ando. Por eso me han parecido tan divertidos estos dibujitos en la espuma del café.

Este lunes, que está resultando muy lunes, seguro que sería más llevadero si me hubiera encontrado en la crema del primer caffe latte de la mañana unas creaciones como éstas. La del mono es genial, y además empiezas el día con una sonrisa. ¡Os deseo un buen comienzo de semana!

viernes, 28 de mayo de 2010

Afternoon Tea


Ya sabeis de mi interés por encontrar cositas interesantes a precio de ganga, de ahí que me encanten los mercadillos, las tiendas en liquidación (éso me recuerda que este finde tengo que pasar por Lobby una tienda de mi barrio que desafortunadamente cierra persiana), las rebajas de casi el último día aún a riesgo de no encontrar nada (éso las hace más estimulantes) etc. Y lo curioso y difícil de entender es que no tiene que ver con el ahorro de dinero, o no sólo con éso sino con el pulso de llevarme lo que quiero con pluses, ya sea en forma de precio atractivo o de regalitos extra. Es como cuando os explicaba que me encantan los objetos a los que añado usos para los que no estaban creados, o cuando juego con el significado de las palabras o directamente me las invento. Creo que simplemente lo que me gusta es jugar, sea con lo que sea, incluído el precio de las cosas. Recuerdo un viaje a Turquía en el que me pasé más de dos horas regateando con el consecuente desespero de mis amigas, el precio de un bolso que decidí desde el primer momento que sería ideal para mi madre, y que por cierto sigue llevando salerosa. O ayer sin ir más lejos, que descubrí una oferta gastronómica interesante en forma de concurso de tapas ilustradas en el que participan algunos bares de Barcelona al módico precio de 2,40€ caña incluída. Ya probamos la primera, chupachups de codorniz con salsa de naranja y piña en un bar del barrio, El Rovell.

El otro día, leyendo a la siempre inspiradora Miss Rosenthal, me quedé atrapada con un post sobre su experiencia con los afternoon teas en Irlanda. Se benefició de una pantagruélica y exquisita merendola en el lujoso The Merchant Hotel por... 20€! Así que me ha picado el gusanillo y he estado investigando.

El Afternoon Tea se sirve esplendorosamente en los salones de té de hoteles de lujo y “tea shops”. Las tazas se acompañan de un amplio surtido de pequeños sándwiches (normalmente de pepino, huevo, pasta de pescado, jamón y salmón ahumado), bollos y pastelitos, que usualmente se ofrecen en una bandeja de pisos colocada sobre la mesa. Si quereis retrasar esa merienda y adelantar algo la cena pasamos al High Tea, o lo que aquí llamaríamos una merienda-cena, o una cena fría e informal Aquí la comida es más sustancial. Vuelven a aparecer los sándwiches, pero esta vez junto con embutidos y carnes frías, huevos o pescado. Para que os hagais una idea os adjunto en qué consiste el del Athenaeum Hotel de Londres, donde por 27,50 libras y tres veces al día, a las 12:30h, a las 15:00h y a las 17:30h, te sirven el siguiente menú:

Jamón asado con miel y chutney de rúcula salvaje de tomate y manzana sobre pan de cebolla
Huevo de gallina de granja y berro de mostaza sobre pan de huerta
Crema de queso de pepino y crema de queso en pan de albahaca de nueva temporada
Salmón ahumado con berros sobre pan inglés de trigo
-
Mermelada de naranja con crema de flor de Devonshire
Mermelada de fresa y cuajada de limón casera

Galletitas Aves
Pasteles helados de té de flores
Merengues con aroma a rosa
Pasteles
hada con flores de azúcar
Crema de rosa con jalea de champán
Vainilla de queso con helado de flores comestibles
Tartaletas de mezclas de frutas con mermelada de lavanda
-
Tostadas y tortas de té Crumpets
Selección de té, té de hierbas o infusión


Y para que no te estreses puedes reservar aquí en cualquier hotel de UK para tu afternoon tea particular. Bon appétit!

sábado, 22 de mayo de 2010

Le Buffet Flottant

Aquí una idea para l@s anfitriones que siempre buscan algo para sorprender a sus invitad@s: ha llegado el buffet flotante de la mano de las artistas Emmanuelle Becquemin y Stéphanie Sagut. No me digais que no es una idea fácil y brillante.Vía: Cuarto Derecha

sábado, 1 de noviembre de 2008

Libro delicatessen

A veces he hablado aquí de la generosidad de la gente que nos ofrece sus conocimientos o habilidades haciendo del planeta un lugar un poco menos inhóspito y más amable, logrando que nos volvamos a congraciar, una vez más, con nuestros semejantes. Y éso precisamente es lo que hace Alicia Mañas Aldaya desde su blog A mí lo que me gusta es cocinar. Un blog delicioso en la acepción más amplia y poliédrica de la palabra. No sólo por la selección de recetas con la que nos agasaja. Cuida desde la receta misma hasta la puesta en escena, las fotografías de los platos, que hace ella misma, o la charla amena y divertida, proveída de un sentido común hondo y casi raro, con la que salpica la explicación del plato. Y lo explica todo con un cariño y una paciencia que motiva hasta a una negada para la cocina como yo a hacer sus primeros pinitos culinarios. Además es una de esas personas transparentes y altruistas que explican sus triquiñuelas y truquitos para que todo te salga de rechupete.

Y no sólo nos hace la vida más agradable con su blog sino que ha escrito un libro, Miss Recetas bajo licencia creative commons, que es un primor y que te puedes bajar en un santiamén desde su página. El mejor regalo para es@ amig@ cocinitas, o para es@ cuñad@ al que no sabes qué regalar por navidad pero que aprecias lo suficiente como para ofrecerle algo especial. En mi caso se lo regalé encuadernado de lujo a Mr.Átomos, que es mi chef preferido particular, y le encantó. Te aseguro que me enamoro un poquito más de él cada vez que cocina un plato aliciense. Gracias Alicia, por ayudarnos a ser un poquito más felices.

domingo, 17 de agosto de 2008

Trozos de pastel perfectos

La cultura mediterránea puede tener muchas cosas pero una de las mejores es que lo celebramos todo. ¿Que hace sol? lo celebramos, ¿que llueve? lo celebramos, ¿que casi nos toca la lotería? lo celebramos, ¿que es domingo? cómo no celebrarlo... Y para celebrarlo nada como un pastel. De nata, de chocolate, de zanahoria (umm, éste está delicioso, lo comimos en la fiesta de cumple-año de A. y fue un éxito. Lo compramos en un lugar encantador llamado Born Cooking al lado de casa). Incluso hay pasteles con nombres propios que dan nombre a la misma fiesta para la que se hacen, como La Mona*.

Si contáramos los kilos de azúcar que nos zampamos con cualquier excusa la media estaría muy por encima que en el resto del mundo en países como España o Italia. Por éso no entiendo cómo aún no hemos solucionado todavía el tema de cortar las raciones de manera que no acabes destrozando el pastel, hecho que ocurre en la mayoría de casos. Por éso este invento es increíble, por su sencillez y por su utilidad. A partir de ahora no hay excusa para cortar en pedacitos meridanamente perfectos el pastel de tu fiesta.

*La tradición de la Mona de Pascua se remonta a siglos atrás. Antiguamente la Mona era un rosco adornado con huevos duros. Hoy en día se mantiene la figura del huevo, aunque de chocolate. En Cataluña se celebra el Lunes de Pascua comiendo estos típicos pasteles que, con el paso del tiempo y de la mano del gremio pastelero, se han convertido en auténticas esculturas de chocolate. Según la tradición, los padrinos regalan la Mona a sus ahijados el Lunes de Pascua y suele comerse en familia este mismo día, festivo en Cataluña, poniendo el punto final a la Semana Santa. Hay quien dice que el origen de la palabra “mona” se remonta a los árabes, que regalaban cestos de huevos pintados de colores, llamados “munna”, como símbolo de amistad. Otros consideran que proviene de los romanos, que se regalaban “monus”, que eran huevos duros con pasta de pan. Sea como sea, desde la antigüedad el huevo ha simbolizado el nacimiento y la resurrección.

martes, 12 de agosto de 2008

NYC: The Food


Si tuviéramos que buscar cuál es la auténtica comida de Nueva York, sin duda tendríamos que pensar en la comida de los delis que se pueden encontrar en toda la ciudad, especialmente en Manhattan y en Brooklyn. Un Delicatessen es más o menos un restaurante que cuenta también con productos de venta directa al público. Después de Katsz, del que hablaré después porque merece mención especial, el más conocido es el CarnegieDeli en la Séptima Avenida, muy cerca de Times Square, y que aparece en Annie Hall de Woody Allen. Para completar, se puede recomendar Sarge’s en la Tercera Avenida, a la altura de la calle 36. Los Delis además, como los Dinners, abren las 24 horas al día y sobre todo son famosos por sus raciones enormes. Si se quiere probar algo auténticamente neoyorquino se puede intentar un Hot Pastrami Sandwich, pantagruélico, sobre todo en el caso del Carnegie Deli.

En cuanto a experiencia gastrosensorial a mí me roba el corazón de manera irracional Dean&DeLuca (560 Broadway - Prince Street) , el deli más encantador de cuantos conozco, me gusta todo de esa marca, desde el packaging hasta las especias de flores de lavanda, pasando por los cachivaches de cocina, el sushi o el café. Está muy cerquita del New Museum.

Pero si se trata de comer para vivir y no vivir para comer, la mejor opción es comer en la calle con comida preparada y comprada en los supers o puestos callejeros, podemos encontrar desde fideos chinos, a comida india, pasando por los tradicionales perritos o el sushi más elaborado. El quid está en buscar un buen parque y hacer un pícnic en la hierba.

Éso sí, al deli KATZ se tiene que ir sí o sí. Es un restaurante típico neoyorquino, una de las opciones más auténticas de la ciudad. Lleva casi ciento cincuenta años abierto, está en Houston Street, en el Lower East Side, un barrio delicioso. Siempre está lleno, casi siempre de neoyorkinos. El plato más típico es el Pastrami, que se toma en sandwich y con mostaza. Pero también podemos degustar excelentes patatas fritas, perritos calientes y todo tipo de sandwiches típicos. A la entrada hay que coger un ticket donde nos apuntarán lo consumido. Si lo perdemos deberemos pagar 100 dólares a la salida, son las normas del juego y así desisten de trucos los listillos. El sitio es muy famoso porque aquí fue filmada la famosa escena del orgasmo simulado de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally.

Todai es una cadena de restaurantes de comida japonesa que permiten comer todo lo que quieras y puedas, a un precio fijo. Tienen un restaurante muy cerca del Empire State. Es muy grande, y aunque suele estar bastante lleno, no es difícil encontrar sitio. Aligérate si vas por la noche porque cierran a las 10, pero es recomendable. Por unos $60 pueden cenar dos perfectamente y comer todo el sushi y sashimi que se pueda. Casi lo mejor son los entrantes. La dirección es 6 East de la 32th Street.

Y hablando de comida asiática capítulo aparte merece el Dim Sum, que no es más que ir cogiendo platitos de los carros que pasan por las mesas. Es algo que se suele hacer los findes, cuando hay más tiempo. En Nueva York hay excelentes sitios para tomar Dim Sum. El coste por persona suele ser muy económico, y se puede comer, bebiendo té, que va por cuenta de la casa, por unos $10. Hay tres sitios en Chinatown especialmente recomendables: Oriental Garden, uno de los mejores chinos de Nueva York, según la guía Zagat; Jing Fong, un poco más arriba del anterior, en la misma calle. Es un restaurante inmenso, situado en una primera planta, y donde se accede a través de escaleras mecánicas o de ascensor y finalmente Dim Sum a gogo, el más moderno de los tres. También tiene un excelente Dim Sum pero se pierde parte de la diversión porque no tiene carritos, hay que pedirlo directamente. El mejor Oriental Garden, pero también es más difícil de ir en fin de semana, por las colas que se forman y porque el restaurante es más pequeño.

En cuanto a las terrazas hay muchas, la del Metropolitan Museum está chachi por ejemplo, los fines de semana de verano cuenta con un Martini Bar a partir de las cinco y media de la tarde y hasta las 9 de la noche. Mejor ir tarde porque el sol aprieta en verano. Además de las bebidas, se puede disfrutar de las vistas sobre Central Park y este año de una exposición de tres esculturas de Koon.

En una entrada anterior ya hablé de mi filia por las gominolas. Si quieres experimentar el fascinate mundo de las chcuches y dulces orientales debes ir a cualquiera de las tiendas Aji Ichiban, originariamente una cadena muy extendida en Hong Kong, y probar sus delicias. La más auténtica, la que se encuentra en pleno Chinatown, está en el número 167 de Hester.

Y con que una de las comidas típicas en NYC es el pastrami, y el salami no deja de ser una variante, he querido poner esta imagen de salame al cioccolato del siempre sorprendente y exquisito blog A mí lo que me gusta es cocinar como humilde homenaje de la família Átomos a Alicia, ya que desde que nos bajamos su libro nuestras comidas siempre son sugerentes y deliciosas. No tiene desperdicio. ¡Os lo recomiendo! Y gracias Mr. Átomos, por llevar a buen puerto siempre las recetas...

jueves, 24 de julio de 2008

Píldoras felices


Sí, lo reconozco. Tengo una adicción incontrolable por las gominolas. Me gustan todas. Y aunque sé que son nocivas para la salud y provienen casi del petróleo, porque no dejan de ser gomas comestibles cargadas de colorantes y conservantes, es uno de mis vicios crónicos y no resueltos. Me gusta todo de las chuches, desde los chillones colores pop, hasta sus formas de comida diminuta como de juguete, sus texturas suaves y elásticas al paladar y, sobre todo, su olor.

Cuando A. tenía tres o cuatro meses y yo todavía podía darme el lujo de estar a full con él íbamos a la piscina una vez a la semana. Él se lo pasaba en grande y yo me sentía orgullosísima de que fuera el único bebé que no sólo no lloraba al contacto con el agua, sino que se lo pasaba en grande haciendo cabriolas. La más espectacular era cuando la monitora y yo nos poníamos a un metro y medio de distancia dentro del agua, lo sumergía previo beso en la mejilla y él buceaba hasta encontrarme y emergía entre risas y toses. A esa edad todavía tienen el instinto que han desarrollado viviendo entre líquido amniótico y pueden estar surmegidos sin peligro unos segundos. Me quedé impresionada con la experiencia.

Lo bueno de ir a la piscina, pensaba yo, a parte de pasar un rato precioso con mi bebé, es que me ayudaría a recuperar las formas ante-embarazo, con lo que la cuadratura del círculo era perfecta. Y éso hubiera sido así si no hubiera habido al ladito del gimnasio una tienda de golosinas bien surtida. Pasar a su lado y empezar a salivar con sus efluvios era todo uno, así que entrar y atiborrarme con una bolsa enorme de gominolas se convirtió en una tradición, con lo que mi línea continuó siendo curva pero yo, feliz, al menos mientras duraba la experiencia, que solían ser unos 5 minutos, no más.

Digo ésto porque en Barcelona han aprovechado un pasillo (literalmente) para abrir una tienda de gominolas con mucha idea e ingenio por parte de la gente que se ha cuidado del
interiorismo y del diseño gráfico. Ingenio del interiorismo para poder abrir al público un espacio de metro y medio de ancho por, calculo, cinco de largo, e ingenio del diseño gráfico que ha sabido jugar con la adicción que creean esos azúcares engominados creando un packaging en formato medicina. Si te encuentras deprimid@ puedes comprar un bote de 3€ y si la cosas pinta realmente mal, atiborrarte con un botiquín entero de 10€. Pequeñas soluciones para grandes males.

Os deseo un día con sabor a cerezas!

martes, 15 de julio de 2008

Sopa de letras


Cuando era pequeña me alucinaba la sopa de letras, aunque casi siempre me hacían sopa maravillas o sopa de arroz, y la de letras era un capricho frívolo en aquellos tiempos, que eternizaba las comidas y además era mucho más cara que las pastas de sopa uniformes con lo que mi madre, práctica siempre, no estaba dispuesta a comprar con excesiva frecuencia. Aún así, creo que mi pasión por la lectura no proviene ni de una buena profesora de literatura ni de lo mucho o poco que me leyeran de pequeña -la pinza estaba entre poco y nada- sino ni más ni menos que de la sopa de letras. Algún día alguien se dará cuenta del ingente trabajo llevado a cabo por esas letritas en beneficio de la alfabetización de tantas generaciones y vendrán los homenajes. Al tiempo.

A propósito de este tema, el otro día me encontré unos átomos la mar de divertidos en el cuarto derecha de la galaxia que habían descubierto que las sopas de letras actuales se han modernizado y ya cuentan con la arroba. Me enterneció comprobarlo.

Buen lunes purpúreo a tod@s!

viernes, 27 de junio de 2008

Londres: The Food


De entrada, empecemos por desterrar viejos tópicos: comimos delicioso. En cuanto llegamos al apartamento, en Queensway -encantador, limpio y lo más plus: ¡con suelo de parket y no de moqueta!- fuimos a Whiteley's, unos almacenes próximos donde Muji tiene curiosamente un outlet. A parte del omnipresente Mark&Spencer food había un supermercado deli, Inc.Food, que ocupaba la zona central de la primera planta. Compramos hortalizas, lichis y melón, pescado, carne y yogures griegos, porque tienen que ser griegos, para A. -me deja perpleja cómo a un bebé de seis meses, que es la edad que tenía cuando empezó a tomarlos, le puede gustar tantísimo un yogur griego y ¡sin azúcar! Y para nosotros: pan, mantequilla, confitura de gengibre -ummm-, leche, café y algo de jamón, para los desayunos. Hummus, crakers y quesos - stilton incluído- deliciosos, vinos blanco y tinto, salmón y pasta, para las cenas.

Una vez proveídos para nuestros ágapes domésticos, el periplo gastronómico por Londres ha sido espléndido, fruto del acierto en todas y cada una de las decisiones de MGM&Javivi. ¡Dieron en la diana un 100% de las veces!

En una anterior entrada ya he hablado del Eagle Gastropub, en Farringdon Road, tan repetible como todos a los que fuimos después: un chino delicioso, de ésos donde ves cómo el cocinero trabaja en el escaparate en una micrococinita llena de patos laqueados -que luego comprobaríamos que eran deliciosos-. Está en Queensway, casi enfrente del Royal China, que dicen que es el mejor de Londres, pero cuando pasamos estaba vacío y era bastante lúgubre, y optamos por éste que estaba llenísimo de chin@s que digo yo que saben más sobre la calidad de su comida; también fuimos a Testi, un turco con especialidad en comida de Anatolia relativamente cercano a Shoreditch (38 Stoke Newington High Street), en el que no nos pudimos acabar los platos, exquisitos, por otra parte-; y a un par de pubs, uno de ellos el Market Porter, en Park Street justo delante del Mercado de Borough, donde pedí un cordero para chuparse los dedos y un mash potato sabrosísimo. Esa zona, tan cercana a la Tate, me encantó y le compré a A. su primera camiseta Paul Smith en una tiendecita adorable de cachivaches y alguna ropa casual escogida, con fachada verde london y en la misma calle Park Street.
El Mercado de comida de Borough es sin duda, el mejor mercado de comida de Londres. Congrega a los apóstoles de la alimentación orgánica y a los gourmets más exigentes -ahí, dicen, compra el cocinero inglés más famoso, Jamie Oliver-. A cubierto, aprovechando la estructura metálica del viejo mercado, el Borough se encuentra en el lado sur del puente de Londres, también llamado Southwark, y abre los viernes -de mediodía a 18.00- y los sábados -de las 9.00 a las 16.00-. La calidad de los productos salta a la vista en cada puesto, donde domina siempre la apuesta por la comida orgánica. Conviene acercarse ahí pasado el mediodía, pues el ajetreo es constante, y la mezcla de olores y sabores nos hace la boca agua. Los oficinistas de la zona esperan pacientemente para conseguir una sidra natural o un sándwich, pongamos, de pavo con mermelada de arándanos. A su alrededor proliferan las tiendas del mismo tipo, abiertas toda la semana.
Mención aparte merece Seiryokasen, de donde procede la foto de la entrada, la más exquisita y deliciosa pastelería japonesa con la que mis sentidos se hayan solazado jamás. La favorita de MGM&Javivi y un tesorito escondido, a pesar de que está en pleno centro, no sé si muy conocido. Un dulce jardín japonés en medio de Oxford street.